Es tiempo de movilizar los activos. No hay que temer al efectivo.
Entre los feedbacks que recibimos de nuestros clientes, sobre todo de patrimonios medios y pequeños, hay una constante que es común al 99% de todos ellos: El miedo al efectivo.
La mentalidad más habitual en este segmento de clientes es (ha sido durante este largo y vertiginoso ciclo inmobiliario alcista) la inversión compulsiva en inmuebles como única forma de blindaje de su dinero. No sólo creían imposible una bajada de los precios del ladrillo sino que, lo que es peor, no conocen alternativas de inversión a la incertidumbre de las bolsas.
Es hasta cierto punto comprensible el desconocimiento por parte de los pequeños ahorradores de las múltiples posibilidades de inversión en renta fija, pero cuando un patrimonio alcanza ya unos cuantos centenares de miles de euros, este desconocimiento empieza a resultar tremendamente caro en coste de oportunidad, en potenciales pérdidas de un patrimonio que debería estar blindado, y por supuesto en crecimiento sostenido a medio y largo plazo que debiera asegurar la transmisión intergeneracional de la fortuna.
Es sin duda tiempo de efectivo, a pesar de la dificultad actual y futura para vender nuestro patrimonio inmobiliario. ![]()
Pero mejor vamos a entrar en materia.
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